sábado, 22 de marzo de 2008

Limpieza de Playas (Miramar)

El Director Ambiental de la Municipalidad de General Alvarado, dijo que es un tema muy difícil de organizar y de mantener.

El geólogo Carlos Drago, quien tiene a cargo la Dirección Ambiental del Municipio de General Alvarado, expresó que “si bien no tenemos una infraestructura para producir un trabajo sistemático sobre la limpieza de playas durante todo el año, en verano se arma una cuadrilla con personal de la Dirección de Servicios, para limpiar las playas públicas”. Esto significa que solamente de forma temporaria se atiende el cuidado de sectores no concesionados de la costa, los que se extienden desde la calle 29 hasta el muelle, y que incluyen el tramo localizado entre calles 21 y 25, así como el área del Arroyo “El Durazno” y la playa del Náutico.

El resto del espacio costero permanece bajo el control de agentes privados. Estos últimos, sostiene Drago, tienen la obligación de llevar adelante la limpieza en cada uno de los sectores que tienen bajo su concesión. Sin embargo, tanto en este caso como en el de las playas públicas, el compromiso se cumple a medias: la limpieza de las playas sólo se hace efectiva durante los meses de temporada estival. “El resto del año el tema no está organizado, es muy difícil de organizar y es muy difícil de mantener” afirmó Drago.

Si hacía falta algún argumento para explicar esta desatención, Drago no dudó en exponerlo.
Según él, el mantenimiento de las costas es un asunto problemático debido, fundamentalmente, a la falta de personal. A éste inconveniente se agrega la complicada situación de tratarse de un ambiente tan dinámico como el de la zona costera, en donde la suciedad se genera constantemente tanto por acción del hombre, como por la del mar, que suele traer diferentes materiales o desperdicios de los cuales es difícil certificar el origen.

Según Carlos Drago, la mayor parte de los desperdicios provienen de mar adentro, siendo significativamente mínimos los residuos producidos por los usuarios de las playas. Esta declaración la respalda con un estudio realizado por la Fundación Ecológica Océano, ONG local que llevó adelante acciones de limpieza con el objetivo de clasificar según su origen, los diversos desperdicios encontrados. Apoyándose en esta concluyente demostración científica, Drago excusa la desatención que sufren las costas en la imposibilidad de ejercer un total cuidado de las playas sobre todo en invierno, ya que la cuestión deja de depender de las actividades de limpieza que en la costa misma puedan llevarse adelante. El Director Ambiental de la Municipalidad de Gral. Alvarado, insiste : ”los residuos vienen de mar adentro”.

El funcionario, ostentó un sinfín de evasivas con el fin de alegar los motivos por los cuales se genera la basura y las causas por las cuales ésta no se recolecta. Dicho esto, puede agregarse que lo hizo, como es común en los ámbitos estatales, esquivando el bulto a lo que realmente importa; en este caso: una acción de limpieza ordenada, planificada, sistemática y eficaz.

Para esclarecer esta cuestión en torno al origen de la basura y el problema de la recolección de la misma, consultamos con Natalia Murillo, bióloga que desarrolla tareas investigativas en la Universidad Nacional de Mar del Plata. Ésta manifestó que llevar adelante una limpieza diaria de las playas puede parecer un objetivo algo utópico; pero que sin embargo, sería bueno que se promoviera desde el Estado un plan de concientización, monitoreo y limpieza en un plazo determinado, haciendo partícipe a la población, en forma clara, de las metas y objetivos logrados y por alcanzar.

Por otra parte, Murillo afirmó la importancia que reviste el poseer una conciencia colectiva sobre este tema: “Creo que los habitantes de una ciudad balnearia deberían tener más conciencia y conocimiento acerca de un recurso que, descuidándolo, los afecta directamente, perjudicando a la industria del turismo, por ejemplo. Esto, obviamente, sin dejar de tener en cuenta el efecto global que puede acarrear el deterioro de las costas”.

En opinión de la bióloga, la limpieza de las playas debe ser una obligación del Estado, y éste debe asumir también la tarea de concientizar a los ciudadanos sobre las razones por las cuales deben procurar no ensuciar ni dañar el espacio natural en el que habitan. En ésta tarea, debe hacerse hincapié en el qué hacer con los residuos para que éstos no sean arrojados en la arena o el mar. Pero para que pueda lograrse el objetivo de cambiar ciertas actitudes, debe acordarse en primera instancia, como necesidad urgente, la disposición de recipientes de residuos en cantidad suficiente, a lo largo de las playas.

Toda esta problemática debe ser abordada también desde el plano institucional. Es la Nación quien establece como bien público el sector de playas, para luego ceder bajo reserva, los derechos a cada una de las Provincias. A su vez, cada Provincia es la encargada del ordenamiento territorial de sus costas, por lo tanto cada casco urbano lindero al mar debe poner en condiciones, para su explotación, este sector que será cedido gratuitamente al Fisco Provincial. Por último, son los Municipios los que realizan concesiones privadas de algunos espacios para su explotación económica. En este último ítem, se plantea el problema de la responsabilidad frente al mantenimiento de las playas; quién la asume es un dilema, ya que la suciedad no es un asunto por el cual pueda producirse la pérdida de una concesión.

En el mismo pliego en el que se estipula todo lo antedicho, se expone, contradictoriamente, que la limpieza corresponde al concesionario durante el período de la explotación del balneario. Es de conocimiento público que las licitaciones se realizan hasta por 15 años, pero los beneficiarios de las mismas sólo efectúan dicha tarea 120 días de los 365 días del año, es decir, exclusivamente durante la temporada estival y algún que otro fin de semana largo. Durante los restantes 230 días, el cuidado de las costas permanece postergado tanto por parte del sector privado, como del municipal, que dice haber cedido las responsabilidades y los compromisos al concesionario.

La limpieza de las playas y el cuidado de este espacio natural, del cual se nutren la mayoría de las ciudades balnearias, pueden parecer para el común de la sociedad, una tarea muy simple en su implementación. No parece serlo, sin embargo, para los funcionarios de una pequeña localidad como Miramar, en la cual la temporada veraniega llega a su fin, y no así el problema de la basura playera. Es que en nuestras costas, los desechos no se tomaron vacaciones.

1 comentario:

Anónimo dijo...
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